La caida del artista




Es un chiquillo frágil, incapaz de matar un mosquito.

En el silencio la casa, Miksa modela bailarinas de barro.
Un ballet Ruso que vive en su cabeza, es un escultor infinito.

Con orgullo infantil muestra a su madre, los inventos nacidos de su fantasía, quien a la vez lo mostrará a su padre. Un sargento del Ejercito de Hungría.
Se acuesta. Al otro lado de la puerta, oye la voz autoritaria de Gusztav, su padre.

-Dónde está mi hijo?
-El está dormido. Ella responde.
-Ven, antes que cenes, te mostraré la figurillas que Miksa hizo en la escuela. La maestra elogia su talento ampliamente.
El corpulento hombre acaricia sus bigotes meditativamente, mirando el contenido de la caja que su esposa le muestra.
Su rostro redondo se convierte en una máscara roja.

-Qué mierda es esto? Un puñetazo ha caido sobre la mesa. Mira furibundo a Imara
-Estas son mariconadas...Miksa debería estar aprendiendo cosas de hombres...!

Ella baja la mirada al piso. El gigante hombre prosigue su discurso
-Mi hijo debe ser como yo, un respetado hombre de familia y la milicia.
Al otro lado de la puerta, el jovencito cierra los ojos para no oír.
Dos gruesas lágrimas caen silentes al piso de madera sin brillar.


Hasta el día de hoy las manos de Miksa no se han ensuciado de barro.
Ni la maestra elogiar su arte.



Comentarios

  1. Unos matan la musa, otros matan el artista...

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  2. Qué tristeza!

    En estos tiempos tal vez sea arriesgado lo que voy a decir, pero yo que me siento profundamente pesimista pienso a menudo en los altos costos que tiene para vosotros haber crecido bajo la imposición de hacer cosas de hombres. Y, aunque de un modo muy diferente, creo que los hombres también sois víctimas del machismo.
    Y, con vosotros, toda actividad que requiere de sensibilidad y que os ha sido vetada, y por lo tanto ha quedado carente de vuestra mirada.

    Muy bueno el relato. El final me parece fantástico

    Un abrazo

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    1. Alís,
      Cuan reflexivas son tus palabras.
      Pones el dedo sobre la tecla. Nací en los 60s y crecí en ese ambiente, donde pápa es el todo poderoso. El machismo abarca muchos estamentos.

      Gracias, te dejo un abrazo


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  3. transparentemente bello tu escrito.un placer el haber llegado por aqui y haberte conocido

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    1. El placer de saberte aquí es doble. El placer de leerte es triple.
      Las gracias son innumerables.

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  4. Nada hay más horrible que cortar las alas a una mariposa. Si hay un derecho que debiera ser sagrado es el de que cada uno pueda desarrollarse libremente. En este buen relato nos muestras una historia dura, que seguro se repite en todas las épocas. En este caso es un padre, en otros la propia sociedad o las circunstancias de nuestra vida. Ojalá ese Miksa logre retomar su pasión. Saludos!!

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    1. Hola David,
      Ciertamente no hay nada más horrible que cortar las alas a una mariposa.
      Gracias por estar en la mesa y compartir con nosotros.

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